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viernes, 26 de julio de 2013

Disfraces

Al mirarle a la cara ya no reconoció el brillo de sus ojos. Su sonrisa desgastada no le inspiraba ternura;  sus labios parecían otros, e incluso las manos parecían prestadas. Caminaba de forma diferente, hablaba de una manera desconocida. Todo él había cambiado. El Jacques que hacía años la enamoraba, aquel día lo único que era capaz de despertar en ella era la nada.
Durante 15 segundos, que fue cuanto duró la sorpresa al encontrar a un hombre totalmente diferente, Amélie sintió...quizás pena, quizás algo de rabia y sobretodo desamor.
En ese preciso momento se dio cuenta de que había llegado la hora de dejar de escribir sobre él. Y al ser consciente de ello, no sintió dolor.
Lo único que la entristecía era el hecho de no reconocer al hombre del estuvo enamorada durante tanto tiempo.

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